Un entorno urbano extraordinario y único donde cultura, arquitectura, ciencia y naturaleza conviven desde mediados del siglo XVI. El Paseo del Prado es el primero de los paseos arbolados urbanos europeos. Los madrileños lo usaron desde el siglo XV como esparcimiento pero fue con los Borbones, cuando Carlos III se encargó de acondicionarlo y embellecerlo con árboles y fuentes. Fue en este momento cuando se produjo la más importante intervención urbanística en este enclave
que se convertiría en modelo para muchas ciudades españolas y latinoamericanas. Y, todo ello, gracias a Francesco Sabatini que acompañó al rey desde Nápoles a Madrid para adaptar la capital al espíritu “ilustrado” del monarca, para ello Sabatini realizó las instrucciones de alcantarillado, empedrado y limpieza para el adecentamiento de la ciudad de Madrid además de conformar algunas de las obras más prestigiosas como la Puerta de Alcalá.